El origen de nuestro cuello alto.

 

Todo empezó con alguien que me dijo: «Consuelo, te verías tan linda con una camisa de cuello alto».

Y esa idea se quedó conmigo.

Busqué una y me enamoré de las de Carolina Herrera, pero en ese momento no podía comprarla. Venía de una familia dedicada al mundo textil, así que decidí hacer una para mí.

Quedó imperfecta. Pero cada vez que me la ponía, alguien preguntaba: «¿Dónde la conseguiste?».

Empecé con diez camisas imperfectas puerta a puerta, conocí vecinas que no tenia idea que existían y el miedo de atreverme. Hoy veo a mujeres llevar mi nombre a lugares que, cuando hice aquella primera camisa, todavía no imaginaba.

Y pienso en todo lo que ellas también han tenido que superar, construir y aprender para llegar hasta ahí.

Por eso me importa tanto cómo se sienten al ponerse una prenda mía. Quiero que nuestro cuello alto acompañe esa forma de levantar la cabeza, de reconocerse y de decir: «Me ha costado llegar hasta aquí. Y todavía tengo mucho por hacer».

Mi historia empezó con una camisa que quería tener. Hoy, cada mujer que la lleva le da una razón más para existir.

Yo pongo mi nombre. Ellas, todo lo que son.

Consuelo Gómez
Fundadora